La felicidad es uno de los sentimientos más recurrentes en las fechas en las que estamos. Parece que en estas fechas todo tiene que volverse brillante y ser maravilloso. Es evidente que no, pero sí es cierto que quizá en esta época tengamos los sentimientos un poco más a flor de piel, nos cuesta menos sacar una sonrisa.

Sobre la felicidad y cómo se consigue esa atmósfera en películas, anuncios y en la radio han hablado esta mañana en el programa de la Cadena SER ‘A vivir que son dos días’.

El cine es una de esas industrias que utilizan la felicidad para vender ilusión, y uno de sus instrumentos más efectivos es la música. Esas melodías pegadizas o no que nos ayudan a sentir como a los protagonistas, nos recuerdan sensaciones agradables y consiguen dibujarnos una sonrisa. Uno de los ejemplos claros son los musicales, como Cantando bajo la lluvia –el cual dicen en el programa que es uno de esos clásicos que puedes ver hasta la hasta la saciedad sin que te aburra– y consigue ponerte de buen humor. Lo mismo ocurre con las comedias románticas –no las pastelosas, sino las que consiguen transmitir al público todas las posibilidades de amor– como Love Actually; o historias como las de Forrest Gump, que con su “Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar.” consiguen enganchar al público y que este salga de la sala de cine o se levante del sillón con una sonrisa.

¿Y qué tienen en común estas películas? Una banda sonora que acompaña esos sentimientos y dirige al espectador por la acción creando emociones en su interior.

Lo mismo ocurre con la publicidad. ¿Qué sería de los anuncios de Coca-cola sin la búsqueda de esa felicidad? ¿Y sin la banda sonora que los acompaña? Los publicistas saben que las sonrisas venden, pero que también es complicado llevar a la gente a ese estado partiendo de la nada, por eso muchas veces recurren a la melancolía. Rememorar los recuerdos infantiles, aquellas sensaciones perdidas que ya no se van a volver a experimentar pero que consigue unir la marca que se anuncia con el recuerdo de un sentimiento feliz. O quién no recuerda a Josep Mascaró, ese hombre de 102 años que visitaba a una Aitana recién nacida y le decía aquello de: ¡Estás aquí para ser feliz! Si le quitáramos la música a estos anuncios no llegarían de la misma manera al público.

En la radio ocurre lo mismo, la música y los efectos de sonido ayudan a los locutores a transmitir lo que se dice. Si se habla de felicidad hay que buscar de qué tipo estamos hablando: más melancólica, que tiende al recuerdo; una felicidad que transmite buen rollo, una felicidad que transmite ternura. Algo parecido a lo que se nos propuso en la práctica primera del Taller de radio: buscar músicas que sirviesen para ambientar diferentes sentimientos. Cuando nos pusimos a buscarlas encontramos que hay muchas maneras de entender estas sensaciones, y con ello es con lo que tienen que jugar publicistas, cineastas y aquellos que están tras las ondas.

Puedes escuchar el programa completo aquí:

El cine, los anuncios y la música de la felicidad – Parte 1

El cine, los anuncios y la música de la felicidad – Parte 2

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